Del cuento Almendrita por Hans Christian Andersen
EL DÍA QUE LA PRIMAVERA VUELVA
Era un día de primavera en el reino de
las flores, se podía respirar el hipnótico aroma de las flores y la calidez del
sol cuando hacia contacto con la piel. El rey se encontraba fuera y almendrita
descansaba sobre una flor mientras tomaba el sol, cuando de pronto vio que
todas las criaturas volaban despavoridas mientras gritaban.
- ¡Un gigante!
Cuando ella se asomó almendrita pudo
vislumbrar a alguien que ni en un millón de años pensó que podría volver a ver.
Se trataba de su madre.
Ambas hicieron contacto visual y entre
lágrimas corrieron a su encuentro. Se abrazaron, rieron y lloraron por igual.
Fueron en busca de un lugar fresco bajo un árbol para ponerse al día de lo que
había pasado en los dos últimos años. y así pasaron largas horas hasta que el
rey llegó.
Almendrita
se encontraba entusiasmada y a la vez asustada de presentarle su esposo a su
madre por miedo a su reacción.
-
Madre, este es mi esposo. El rey de las flores.
Su
madre a su vez se encontraba sorprendida de aquel suceso, puesto que pensaba
que almendrita aun era muy joven para casarse y no tardo en dejar ver su
desaprobación.
-
Pero hija, ¿Estás tu completamente segura de esto? Aun eres muy joven y aun te
falta conocer más gente.
El
rey entendió las preocupaciones de la madre de su querida esposa. Por la que se
la llevó a parte para poder hablar.
-
Entiendo que esté preocupada, almendrita me ha hablado mucho de usted y se que
debe ser difícil para usted, después de todo no ha visto a su hija por dos
años.
-
Y ahora me encuentro que se ha casado a pesar de ser tan joven. Comentó la madre,
casi como una acusación.
-
Pero yo le puedo asegurar que yo y todo el reino amamos a su hija y haríamos
cualquier cosa para protegerla.
La
madre, casi ablandada por aquellas palabras se permitió pensar en aquello un
poco. Al fin y al cabo, que tipo de madre sería si no permito que mi hija sea
feliz al lado de la persona que ama. Pensó completamente decidida, aunque un
poco triste al pensar en tener que volver a separarse de su querida hija.
El
corazón agitado del rey preocupado por que se llevan a su amada esposa lejos de
él, solo se pudo tranquilizar al ver la sonrisa que la madre de aquella le
concedía, aunque en ella pudo notar un poco de tristeza y sintió un poco
culpable.
Juntos
volvieron a lado de almendrita que se encontraba igual que su esposo minutos
atrás, pero entonces sintió las manos de su madre que la sostenían por sus
pequeños hombros y dijo en voz baja para que solo ella pudiera escucharlo.
-
Felicidades, espero que seas feliz.
Almendrita
puso sentir entonces que su corazón latía más lento, aunque algo en las
palabras de su madre le dejaron un sabor agrió pues sonaban a despedida. El rey
conmovido hasta los huesos por aquella emotiva escena frente él decidió
intervenir.
-
Por mí, y claro solo si usted acepta, podrá venir a visitar a su hija cada
primavera cuando todos los capullos se hallan abierto.
Tanto
almendrita como su madre abrazaron al rey en forma de agradecimiento. Después
de unas cálidas palabras intercambiadas entre los tres la madre decidió partir
de regreso a casa junto con la promesa de volver la siguiente primavera para
visitar a su hija y a su yerno, y aunque nadie lo sabía todavía a su primer nieto.

Me encantó, es muy entretenido y muy bien estructurado.
ResponderEliminarMe gusto tu historia, y como acabo creo que pudo haber tenido un final más entretenido
ResponderEliminarMe gusta la historia ya que la cuentas de manera coherente y los hechos se desarrollan de buena manera.
ResponderEliminarDemasiado entretenido. Tienes una buena redacción, muy bien.
ResponderEliminarEsta historia me gustó porque es entretenida y con una estructura muy buena. Vale la pena que más personas lo lean.
ResponderEliminarMe gusta el escrito, a pesar de ser una persona que lee bastante esta muy completo
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